Primitivo Gil -Director.
Artículo de opinión.
Hoy, en un mundo hiperconectado por algoritmos que valorizan lo inusual, fenómenos como el de los therians se viralizan con rapidez. Esto no significa necesariamente que sean “señales” sobrenaturales ni advertencias proféticas, sino que muchas experiencias humanas nuevas buscan etiquetas y comunidades para sentirse vistos y entendidos.
La Biblia, rica en metáforas animales (por ejemplo, el león de Judá o la serpiente en el jardín), usa animales con sentido simbólico, no como identificación personal literal. Intentar leer identidades modernas como presagios bíblicos puede llevar a confusión e incluso miedo injustificado.
Como sociedad, debemos aprender a discernir con sabiduría:
Aceptar que la identidad humana es compleja y en constante exploración.
Diferenciar entre símbolos bíblicos y fenómenos culturales modernos.
Evitar conclusiones extremas sin base textual o científica.
Al final, lo más saludable para las generaciones presentes y futuras es fomentar el respeto, el pensamiento crítico y la empatía, no el sensacionalismo. La fe y la cultura moderna pueden dialogar con respeto, sin forzar lecturas que no están allí.
