Por: Darlin Toribio.
Artículo TP.
El ser humano es un ser curioso por naturaleza por la condición de seres racionales que somos, por tanto, lo que es ajeno al conocimiento o lo que altera nuestros sentidos llamando nuestra atención despierta tal curiosidad.
Lo que como consecuencia nos hace sentir la necesidad de conocer todo lo que nos rodea dándonos una sensación de seguridad y propiedad, a la cual todos sentimos ligera inclinación, que es sana hasta no llegar a lo imprudente, injusto y deshonesto.
Pensamos en un alimento y reconocemos su sabor, nos hablan de un almuerzo y predecimos lo que podremos disfrutar y cómo nos quedaría el paladar, a eso llamamos lo predecible a lo que sabemos cuáles podrán ser las reacciones provocadas.
Pero ¿qué sucede cuando no sabremos cómo nos va a saber? ¿qué sensación va a provocar en nosotros? es una disyuntiva constante que tenemos los seres racionales. Lo impredecible a algunos les puede gustar a otros no, por eso hablo de sabor, del gusto o disgusto que provoca alguna cosa, situación o persona.
Cuando elegimos un nuevo gobierno, una novia nueva, un nuevo trabajo, un nuevo negocio, un nuevo curso, un nuevo destino, cuando incursionamos en cosas que no están del todo controlada, como es el caso de la mayoría, estamos disfrutando de dicho sabor.
En nuestra querida Dominicana, estamos aun disfrutando de eso, con el gobierno del PRM, aún esperamos por superar esta etapa para determinar el verdadero sabor. Lo impredecible de la pandemia, lo impredecible de la docencia virtual, lo impredecible de lo que pasará en los días venideros… disfrutemos de ese sabor, pero…
¡Queridísimos, el sabor de lo impredecible no es constante!
Lic. Darlin Toribio, MA.
Filósofo, profesor, escritor.
IG: @darlintoribiov / C: Info.escritortoribio@gmail.com

