
Editorial
Hoy, 8 de octubre, la prensa de Santo Domingo Este enfrenta un momento clave. Una cita ineludible que va más allá de nombres y rostros, porque no se trata de un llamado individual, sino de un llamado a todos. A todos aquellos que, a través de la palabra, el micrófono y la pantalla, defienden el derecho a una sociedad informada, a una democracia plena, y a la libertad de expresión como pilar fundamental.
¿Quién debe sentirse no citado? ¿Quién, en su silencio o complicidad, cree que este encuentro no le pertenece? La verdad es que nadie puede ni debe excluirse, porque la lucha por la verdad no es un privilegio, es un deber compartido. Y si algunos piensan que se trata de un ataque contra ellos, están equivocados. No es contra uno, es contra todos los que intenten silenciar, distorsionar o coartar el derecho de un pueblo a conocer lo que pasa a su alrededor.
¿Estarán presentes hoy los verdaderos defensores de la libertad? Aquellos que han hecho de la justicia, la transparencia y la verdad su bandera. Porque si no estamos todos, corremos el riesgo de que los viejos fantasmas regresen. Las sombras del autoritarismo, de la censura, de los intentos por restringir la opinión pública, pueden volver a instalarse si no nos mantenemos firmes en nuestra responsabilidad como periodistas y comunicadores.
El periodismo no es solo un oficio, es un compromiso con la sociedad. Si el periodista o comunicador no informa correctamente, ¿quién lo hará? Si no denunciamos las injusticias, si no señalamos las irregularidades, ¿quién lo hará? Coartar la libertad de uno es callar a todos, porque el silencio impuesto a uno es una amenaza a la voz de todos.
No a la intolerancia, no a la vuelta de los métodos trujillistas, no al silencio cómplice de las injusticias. Santo Domingo Este hoy tiene una cita con la libertad, y todos debemos estar ahí. Porque el derecho a saber, a opinar y a disentir no es un privilegio de unos pocos, es el derecho de todos.
Por el periodista Primitivo Gil, para MTP internacional.

