Averías en el sistema de distribución y el deterioro de la infraestructura mantienen a comunidades de San Juan y otras localidades con interrupciones prolongadas del servicio.
SAN JUAN, Puerto Rico.– Miles de residentes de la capital puertorriqueña y otros municipios continúan afectados por una severa crisis en el suministro de agua potable, situación que ha obligado al Gobierno de Puerto Rico a implementar medidas de emergencia para garantizar el acceso al recurso.
La gobernadora Jenniffer González dispuso la activación de la Guardia Nacional para apoyar las labores de distribución de agua mediante camiones cisterna en las comunidades más impactadas, mientras la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) trabaja en la reparación de averías registradas en el sistema del Superacueducto, una de las principales fuentes de abastecimiento del área metropolitana.
Las interrupciones del servicio han afectado a decenas de miles de abonados, obligando a numerosas familias a recurrir a la compra de agua embotellada, al almacenamiento en recipientes y al uso de servicios alternativos para realizar actividades cotidianas como cocinar, bañarse y lavar ropa.
Autoridades de la AAA han atribuido la situación a problemas operacionales y al deterioro acumulado de la infraestructura hídrica, resultado de años de insuficiente inversión y mantenimiento en instalaciones clave del sistema de distribución de agua potable.
La crisis también ha generado preocupación en el sector turístico, debido al impacto que la escasez del servicio podría tener sobre hoteles, comercios y la experiencia de los visitantes. Mientras continúan las labores de reparación y recuperación del sistema, el Gobierno anunció medidas de asistencia y compensación para los usuarios afectados por las prolongadas interrupciones del servicio.
