Por: Primitivo Gil.

Nueva York, EE.UU. –
El ministro de Relaciones Exteriores de la República Dominicana, Roberto Álvarez, reiteró este martes ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas la firme postura del país sobre las repatriaciones de migrantes en situación irregular. En su intervención, Álvarez calificó como «insensato» el llamado a detener las deportaciones, afirmando que tal medida fomentaría una política de fronteras abiertas y agravaría el problema de la migración irregular hacia el territorio dominicano.
«Mi Gobierno no puede aceptar este llamado insensato a parar las repatriaciones, que equivaldría a una frontera abierta y que fomentaría aún más la migración irregular a mi país», expresó con firmeza el canciller, quien además señaló la importancia de mantener el control migratorio para garantizar la seguridad y soberanía del país.
En su discurso, Álvarez destacó que la República Dominicana ha sido históricamente un país solidario y respetuoso de los derechos humanos, pero advirtió que es imperativo actuar de acuerdo con las leyes nacionales e internacionales para preservar el orden. “Nuestras decisiones no se toman en el vacío, sino en el marco de la protección de la seguridad nacional y el bienestar de nuestros ciudadanos”, subrayó el diplomático.
El tema de las repatriaciones ha sido motivo de debate en el seno de la comunidad internacional, en especial en el contexto de la crisis migratoria que afecta a la región. Álvarez aprovechó su intervención para instar a una mayor colaboración internacional en la búsqueda de soluciones estructurales y sostenibles a la crisis migratoria, recordando que la República Dominicana continuará aplicando sus leyes migratorias de manera justa y soberana.
El Consejo de Seguridad de la ONU se reunió para discutir, entre otros temas, las políticas migratorias en la región, donde la República Dominicana ha estado bajo presión internacional para ajustar sus prácticas de repatriación. Sin embargo, Álvarez dejó claro que el país no se someterá a presiones externas que socaven su soberanía y su derecho a aplicar políticas migratorias coherentes con su realidad.
Por el periodista Primitivo Gil

