Daniel García Santana -Periodista
Por Daniel García Santana.
Como todas las disciplinas del conocimiento, el periodismo ha experimentado importantes cambios en los últimos años. Sin embargo, en muchos casos parece estar atravesando un preocupante proceso de involución.
Resulta penoso observar el rumbo que han tomado numerosos medios de comunicación, incluyendo algunos que durante décadas fueron referentes de credibilidad.
El respeto a normas básicas del ejercicio periodístico ha quedado relegado frente a la carrera por la inmediatez y la búsqueda de audiencia.
Conviene recordar que el periodismo tiene como misión fundamental la búsqueda de la verdad. Así lo defendían Gabriel García Márquez y otros grandes maestros del oficio, quienes entendían que la labor periodística debía ir más allá de las versiones interesadas de sectores políticos, económicos o sociales.
Hoy, gran parte de los medios parece haberse sumado a la lógica del impacto inmediato, dejando de lado principios esenciales como la objetividad, la verificación de los hechos y el contraste de las fuentes informativas, pilares que durante mucho tiempo fueron considerados fundamentales para la credibilidad periodística.
Preocupa también que algunos medios, incluso tradicionales, muestren resistencia a cumplir con el derecho a réplica, pese a que quienes los dirigen suelen presentarse como defensores de la libertad de expresión.
Vale recordar que ese derecho está reconocido por los instrumentos internacionales de derechos humanos y por la Constitución de República Dominicana, en el artículo 49, numeral 4.
La réplica o rectificación no es una concesión voluntaria. Es un derecho de toda persona, empresa o institución que se considere afectada por una información difundida públicamente. Su aplicación no debería depender de intereses particulares ni de quiénes sean los involucrados.
Durante muchos años, era impensable que un medio responsable publicara una denuncia sin antes procurar la versión de la parte señalada. Esa práctica garantizaba equilibrio y credibilidad.
En la actualidad, abundan las publicaciones que se difunden sin el debido contraste de fuentes y sin valorar las consecuencias que pueden generar sobre la reputación de personas e instituciones.
La sociedad dominicana necesita medios de comunicación serios y comprometidos con el interés colectivo. Necesita referentes que ayuden a contrarrestar el impacto de quienes han convertido la comunicación en una simple competencia por acumular vistas, me gustas y comentarios.
Los medios están llamados a ser garantes de la democracia y defensores de la ciudadanía. Cuando los clics comienzan a valer más que la verdad, no solo pierde el periodismo; pierde también la sociedad.
Por Daniel García Santana
