Por Primitivo Gil
Periodista | Todo en el Punto
Santo Domingo Este, RD. — 14 de agosto de 2026.
Opinión
El incendio registrado en el área de disposición y transferencia de residuos sólidos de Cancino Adentro, en Santo Domingo Este, no puede ser visto simplemente como otro siniestro que finalmente fue sofocado. Tampoco debería reducirse a imágenes de humo, llamas y equipos de emergencia trabajando durante varios días. El episodio vuelve a colocar sobre la mesa una realidad que las autoridades municipales y nacionales conocen desde hace años: el manejo de los desechos sólidos en Santo Domingo Este continúa siendo un problema ambiental, sanitario y de planificación que exige una solución estructural.
Las labores para controlar el incendio se extendieron durante varios días, con participación de los bomberos y apoyo de otras instituciones. Reportes publicados el 11 de agosto indicaban que, aunque el fuego estaba prácticamente extinguido, persistían el humo, las cenizas y el olor a materiales quemados en los alrededores de Cancino. Y aquí comienza la verdadera preocupación ciudadana: ¿cuál fue el impacto ambiental de varios días de combustión de residuos?, ¿qué cantidad de contaminantes fueron liberados?, ¿qué medidas se adoptaron para proteger a las comunidades cercanas y qué costo representó para el Estado y el gobierno local controlar la emergencia?

No se trata de buscar culpables políticos ni de colocar banderas partidarias sobre un problema que afecta por igual a todos los munícipes. Se trata de ejercer periodismo de vigilancia. Un medio de comunicación tiene la responsabilidad de preguntar cuando una situación afecta la salud, el medio ambiente, los recursos públicos y la calidad de vida de la población.
Porque la pregunta de fondo es mucho más profunda: ¿por qué seguimos actuando después de que ocurre la emergencia, cuando muchas de estas situaciones pueden prevenirse mediante planificación, limpieza, mantenimiento, control de los residuos y una política integral de gestión de desechos sólidos?
La propia historia oficial demuestra que el problema no es nuevo. En 2021, el Ayuntamiento de Santo Domingo Este y el Gobierno anunciaron la construcción de una planta destinada a procesar hasta 1,500 toneladas diarias de residuos, como una solución moderna y sostenible al histórico problema de la basura. El proyecto fue concebido con una inversión estimada de US$190 millones y un plazo aproximado de 18 meses para su instalación una vez concluido el proceso de licitación.
Posteriormente, el Poder Ejecutivo declaró mediante el Decreto 597-24 de utilidad pública e interés social terrenos destinados a la remediación del vertedero a cielo abierto y a la construcción de una estación de transferencia en Cancino. El decreto recuerda, además, que desde 2022 existe una disposición del Ministerio de Medio Ambiente orientada al cierre técnico definitivo del vertedero, precisamente por razones de salud pública y protección de los recursos naturales, incluidos los Humedales del Ozama.
Entonces surge una pregunta que Todo en el Punto considera legítima y necesaria: ¿en qué etapa se encuentra hoy la solución definitiva al problema de los residuos sólidos de Santo Domingo Este? ¿Cuál es el cronograma actualizado? ¿Cuánto se ha invertido? ¿Qué falta por ejecutar? ¿Cuándo comenzará a funcionar plenamente la infraestructura que sustituirá este modelo de disposición? ¿Y qué responsabilidad corresponde al Ayuntamiento y cuál al Gobierno central?

El alcalde Dío Astacio ha mostrado públicamente la situación y la respuesta de los organismos de emergencia frente al incendio. Eso debe reconocerse. También debe reconocerse el trabajo de los bomberos y de las instituciones que acudieron a controlar el siniestro. Pero la gestión pública no puede medirse únicamente por la capacidad de apagar el fuego; también debe medirse por la capacidad de evitar que vuelva a producirse.
Santo Domingo Este necesita una visión que trascienda los cuatro años de una administración municipal. La limpieza integral del territorio, el control de los puntos críticos, la recuperación de espacios contaminados, la educación ciudadana, el reciclaje, la disposición adecuada y la infraestructura definitiva para procesar los residuos deben formar parte de una política pública sostenida.
La prevención cuesta dinero, pero las emergencias también. Y cuando se trata de residuos sólidos, una emergencia prolongada puede traducirse en costos ambientales, operativos, económicos y potenciales riesgos para la población. Por eso resulta razonable preguntar cuánto le cuesta al municipio atender una crisis como esta y cuánto costaría implementar medidas preventivas permanentes.
Nuestra posición como medio es clara: no estamos contra el alcalde Dío Astacio, ni a favor de una gestión anterior o de una futura. Estamos a favor de Santo Domingo Este. Las autoridades pasan; los problemas permanecen si no se resuelven. Las funciones públicas son temporales, pero las obras y las decisiones estratégicas pueden beneficiar a generaciones.
Por eso esta emergencia debe convertirse en una oportunidad para mirar hacia adelante. ¿Podemos transformar Cancino de un símbolo de contaminación en un ejemplo de recuperación ambiental y gestión moderna de residuos? ¿Puede Santo Domingo Este dejar de reaccionar ante las crisis y comenzar a anticiparse a ellas?
La respuesta no debe estar en una bandera política. Debe estar en un plan, un presupuesto, un cronograma, responsables identificados, transparencia y resultados medibles.
Porque gobernar no es solamente recoger la basura ni apagar el fuego cuando aparece.
Gobernar también es prever dónde estará el problema dentro de cinco, diez o veinte años y comenzar hoy a construir la solución.
Desde Todo en el Punto, como medio de comunicación comprometido con la ciudadanía y veedor del funcionamiento de las instituciones públicas, entendemos que esta es una pregunta que merece respuestas:
¿Cuándo tendrá Santo Domingo Este una solución definitiva, moderna y ambientalmente sostenible para sus residuos sólidos?
La ciudadanía tiene derecho a saberlo.
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