El dr. Guido Gómez Mazara presidente del INDOTEL.
Por Primitivo Gil
Periodista y director de medios.
El dirigente del PRM anuncia que “su ciclo concluyó” al frente del órgano regulador de las telecomunicaciones, en una decisión que abre el debate sobre presiones internas, el rol del Ejecutivo y su eventual retorno al escenario político
Santo Domingo, RD. – La salida del doctor Guido Gómez Mazara de la presidencia del Consejo Directivo del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (INDOTEL), anunciada públicamente este jueves durante la inauguración de la nueva sede de la institución, ha generado una ola de interrogantes políticas e institucionales que van más allá de la explicación formal de un “cierre de ciclo”.
Gómez Mazara, dirigente histórico del Partido Revolucionario Moderno (PRM), expresó que su etapa al frente de INDOTEL había concluido tras 17 meses de gestión, destacando logros vinculados a la conectividad, la inclusión digital y el fortalecimiento institucional. Sin embargo, no presentó en ese momento una carta formal de renuncia, ni se informó de inmediato sobre un decreto del Poder Ejecutivo aceptando su salida o designando un sustituto.
¿Decisión personal o movimiento inducido?
Aunque el propio Gómez Mazara insistió en que se trató de una determinación basada en convicciones personales —“la vida se compone de ciclos que se cumplen”—, en círculos políticos y mediáticos se interpreta su salida como parte de un reordenamiento interno dentro del Gobierno y del PRM, en un contexto donde los equilibrios de poder comienzan a moverse con miras al futuro político inmediato.
Hasta ahora no existen evidencias públicas de presiones directas desde el Palacio Nacional, ni de una solicitud expresa del Ejecutivo para que abandonara el cargo. No obstante, es un hecho que Gómez Mazara mantuvo en los últimos meses posiciones críticas y discursivas sobre la necesidad de que el partido oficialista reconecte con la ciudadanía, lo que habría generado incomodidades en determinados sectores del poder.
¿Presiones? ¿Desde dónde?
Fuentes políticas consultadas coinciden en que, más que una presión frontal, el desgaste provino de tensiones internas, diferencias de enfoque y del propio perfil independiente y frontal de Gómez Mazara, poco dado a la complacencia burocrática. Su estilo directo, sumado a debates sobre decisiones administrativas y manejo comunicacional, habría acelerado la percepción de que su permanencia en INDOTEL tenía fecha de caducidad.
No obstante, no se ha señalado oficialmente a ningún actor, ministerio o sector específico como responsable de una eventual presión, por lo que cualquier afirmación en ese sentido permanece en el terreno de la especulación política.
¿Regreso al ruedo político?
La salida de INDOTEL reaviva inevitablemente la pregunta: ¿se prepara Guido Gómez Mazara para relanzar un proyecto político propio?
Aunque no ha anunciado aspiraciones concretas, su historial como aspirante presidencial interno del PRM y su activa presencia en el debate nacional alimentan las conjeturas sobre un posible retorno al escenario político, ya sea como voz crítica, articulador interno o eventual precandidato de cara a procesos futuros.
Por ahora, Gómez Mazara no ha confirmado ni negado que su salida del INDOTEL esté vinculada a un proyecto electoral, limitándose a afirmar que seguirá aportando al país desde otros espacios.
¿Quién asumirá INDOTEL?
En cuanto a la institución, no se ha anunciado oficialmente quién ocupará la presidencia del INDOTEL, un cargo cuya designación corresponde al Poder Ejecutivo. La ausencia de un relevo inmediato refuerza la tesis de que la decisión fue más política que administrativa, y que su sustitución formará parte de un paquete más amplio de movimientos gubernamentales.
Una salida que deja más preguntas que respuestas
Lo cierto es que la partida de Guido Gómez Mazara marca el cierre de una etapa en INDOTEL, pero abre múltiples lecturas sobre el momento político del oficialismo, la gestión de las diferencias internas y el futuro de una de las figuras más singulares y críticas dentro del PRM.
Mientras no haya un decreto oficial ni una explicación institucional más amplia, la narrativa del “ciclo cumplido” convivirá con la percepción de que algo más se mueve tras bastidores del poder.

