Editorial.
La reciente noticia sobre la pensión asignada al magistrado Milton Ray Guevara, valorada en 750 mil pesos mensuales, ha suscitado un notable debate en nuestra sociedad. El magistrado ha sido una figura destacada en el ámbito jurídico nacional, respetado por su trabajo, su legado ético y la impronta de integridad que ha dejado en el país. Sin embargo, en un contexto de severas limitaciones económicas para la mayoría de los dominicanos, es natural que un monto tan elevado despierte cuestionamientos y preocupaciones.
Es indudable que el magistrado Milton Ray Guevara ha trabajado arduamente y, sin duda, merece reconocimiento. La sociedad dominicana, que le ha brindado respeto y estima, valora su compromiso y esfuerzo. Pero, dada la difícil situación económica que atraviesa nuestro país, exhortamos respetuosamente al magistrado a considerar, en el marco de su ética y principios innegociable, si es oportuno aceptar una pensión de tal magnitud.
En otras naciones, incluso en Estados Unidos, los expresidentes reciben pensiones que, en comparación, reflejan un sentido de proporcionalidad y conciencia fiscal. Aquí en la República Dominicana, donde la pobreza y la desigualdad son desafíos diarios para una gran parte de la población, parece razonable reflexionar sobre la responsabilidad de las figuras públicas para actuar con moderación y solidaridad.
Es momento de cambiar la cultura de exigir y recibir beneficios desmedidos del Estado. El respeto y el cariño que el pueblo dominicano profesa al magistrado Ray Guevara pueden encontrar un nuevo cauce si decide renunciar a una pensión exorbitante en favor de una que, aunque digna, refleje también la realidad económica de nuestro país.
Podemos asegurar que la noticia de la supuesta pensión del magistrado Rayguebara y otros dentro de éste tribunal, nos impactó. Ej.: Mencionado también el magistrado Rafael Ramón Díaz se pensionó con una cantidad jugosa de RD$ 655 mil pesos, y además más jueces que la pensión asciende a 321 mil pesos hasta RD$ 699 mil. ¡Cuidemos nuestro país…!
Que esta decisión, si llega a darse, se convierta en un acto ejemplar, demostrando que servir al país implica, en muchas ocasiones, hacer sacrificios personales en nombre del bien común. Como nación, necesitamos más figuras públicas que se conviertan en modelos de integridad, sensibilidad y moderación, que miren más allá del beneficio propio y actúen pensando en el bienestar de todos.

