Este 10 de septiembre, Día Mundial para la Prevención del Suicidio, la sociedad está llamada a escuchar, acompañar y actuar ante las señales de alerta
Por Primitivo Gil, desde la redacción TP
Santo Domingo, RD. – El suicidio continúa representando una seria preocupación de salud pública en la República Dominicana y exige una mayor atención de las familias, las comunidades, las instituciones educativas, las iglesias y las autoridades.
Este 10 de septiembre, Día Mundial para la Prevención del Suicidio, la fecha debe servir no solo para recordar a quienes han perdido la vida, sino también para insistir en una realidad fundamental: prevenir es posible y una conversación a tiempo puede abrirle la puerta a una persona que atraviesa una situación de profundo sufrimiento.
De acuerdo con el Anuario de Estadísticas de Muertes Accidentales y Violentas 2024 de la Oficina Nacional de Estadística (ONE), en el país se registraron 651 suicidios durante 2024, mientras que entre 2007 y 2024 se contabilizó un promedio anual de 594 casos.
Las estadísticas también muestran una marcada diferencia por sexo. En 2024, el 81.72 % de los suicidios correspondió a hombres, frente al 18.28 % de mujeres. Asimismo, el grupo de 25 a 49 años concentró el 46.85 % de los casos, una situación que llama especialmente la atención por tratarse, en gran medida, de personas en edad productiva.
Romper el silencio también es prevenir
Durante años, determinados prejuicios han llevado a muchas personas a ocultar sus emociones, particularmente a los hombres, bajo la falsa creencia de que expresar tristeza, miedo, angustia o pedir ayuda constituye una señal de debilidad.
Pero pedir ayuda no es una debilidad.
Hablar, escuchar y acompañar pueden convertirse en pasos fundamentales para identificar una situación de riesgo y procurar asistencia profesional.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que el Día Mundial para la Prevención del Suicidio busca generar conciencia de que los suicidios pueden prevenirse. Para el período 2024-2026, la campaña internacional promueve “Cambiar la narrativa sobre el suicidio”, invitando a superar los mitos y el estigma y a crear espacios donde las personas puedan hablar y buscar ayuda.
La familia debe ser refugio, no juez
La prevención comienza muchas veces en el entorno más cercano.
Familiares y amigos deben prestar atención a cambios importantes en el comportamiento, aislamiento, desesperanza, pérdida de interés, expresiones relacionadas con no querer continuar o cualquier otra señal que genere preocupación.
No se trata de juzgar ni de minimizar lo que siente la persona.
Se trata de escuchar.
Una pregunta tan sencilla como “¿cómo estás realmente?”, formulada con interés genuino, puede abrir una conversación que permita conocer un sufrimiento que hasta ese momento permanecía oculto.
Escuelas, universidades e iglesias también tienen un papel
La prevención requiere una respuesta colectiva.
Las escuelas y universidades pueden fortalecer la educación emocional, la detección temprana y los mecanismos de orientación y apoyo psicológico.
Las iglesias y comunidades de fe también pueden contribuir a reducir el estigma, ofreciendo acompañamiento humano y espiritual, pero promoviendo igualmente la búsqueda de atención profesional cuando sea necesaria.
La salud mental merece la misma seriedad y dignidad que cualquier otra dimensión de la salud.
No ignoremos las señales
Ante una persona que manifieste desesperanza, aislamiento o pensamientos relacionados con hacerse daño, no debe dejarse sola ni tratarse el asunto como una simple etapa o una búsqueda de atención.
Lo recomendable es escuchar sin juzgar, tomar en serio lo que expresa, buscar apoyo profesional y acudir a los servicios de emergencia cuando exista un peligro inmediato.
En República Dominicana, el Sistema Nacional de Emergencias 9-1-1 está disponible las 24 horas. También se ha identificado el 809-544-4223 como línea del Departamento de Salud Mental del Ministerio de Salud Pública para orientación en salud mental; fuentes dominicanas la reportan para estos servicios.
Un llamado a toda la sociedad
El suicidio no debe convertirse en una conversación de un solo día.
Este 10 de septiembre representa una oportunidad para asumir un compromiso permanente: escuchar más, juzgar menos, identificar las señales de alerta y facilitar el acceso a ayuda profesional.
Porque detrás de cada estadística existe una persona, una familia y una historia.
Un grito a tiempo puede salvar una vida. Una conversación puede hacer la diferencia. Romper el silencio también es prevenir.
Por Primitivo Gil
Periodista
TODO EN EL PUNTO MULTIMEDIA
