«Un acontecimiento histórico para la Parroquia San Juan de Ávila: su primer hijo sacerdotal regresa para compartir un mensaje de esperanza, vocación y servicio.»
Por: Primitivo Gil. Director.
Santo Domingo Este. La comunidad católica de la Parroquia San Juan de Ávila (PSJA), del sector Los Mameyes, vivió una emotiva y reflexiva celebración eucarística presidida por el reverendo padre Dennis Castillo, primer sacerdote surgido de esta comunidad parroquial, quien compartió un profundo mensaje sobre la misericordia de Dios, la transformación personal y la esperanza que nace del encuentro con Jesucristo resucitado.
La Santa Eucaristía de indulgencia plenaria contó con la presencia del reverendo párroco Roberto Solano, quien ha acompañado al padre Dennis Castillo a lo largo de su proceso de formación sacerdotal y estuvo presente junto a los fieles de la gran comunidad de Santo Domingo Este, familiares, amigos y compañeros que se congregaron para celebrar este significativo momento de fe y alegría.

Durante su homilía, el sacerdote destacó los dones que el Señor concede a quienes se dejan guiar por su amor y recordó con humildad parte de su historia de vida, desde sus años de infancia en la comunidad hasta su llamado al sacerdocio.
El padre Dennis Castillo rememoró que cursó sus estudios en la Escuela Celina Pillier de Los Mameyes, donde, según sus propias palabras, fue un niño inquieto y travieso. Sin embargo, señaló que la gracia de Dios, el acompañamiento de personas que creyeron en él y su apertura al cambio marcaron el rumbo de su vida.
«Hoy estoy aquí gracias a Dios y gracias a una religiosa que nos acompaña en esta eucaristía Sor Mireya Hernández, quien me brindó sus consejos, tuvo paciencia conmigo y confió en mí cuando quizás otros no lo hacían. Dios la utilizó para decirme las palabras que necesitaba escuchar y que me llevaron a reflexionar y a cambiar definitivamente mi vida», expresó emocionado.

En una de las frases que más impactó a los presentes, el sacerdote afirmó: «De ser cizaña, me convertí en espiga», haciendo referencia a la parábola evangélica del trigo y la cizaña, como testimonio de que nadie está condenado a permanecer en sus errores cuando permite que Dios actúe en su corazón.
Su reflexión estuvo centrada en la paciencia y misericordia de Dios, tomando como base las lecturas litúrgicas del domingo, las cuales invitan a comprender que el bien y el mal conviven en el mundo, pero que el Señor siempre concede oportunidades para la conversión y el crecimiento espiritual.
El padre Dennis Castillo recordó que Dios no actúa con dureza, sino con amor y misericordia, permitiendo que las personas recorran sus procesos de transformación. Asimismo, exhortó a los fieles a no juzgar precipitadamente a los demás, sino a cultivar la paciencia, la compasión y la confianza en la acción del Espíritu Santo.

«La última palabra no la tiene el mal, sino el amor de Dios», afirmó al concluir su mensaje pastoral, invitando a los presentes a preguntarse qué aspectos de sus vidas necesitan ser transformados y a permitir que la paciencia del Señor obre en sus corazones.
La celebración eucarística se convirtió en un auténtico testimonio de fe y esperanza para la comunidad parroquial, particularmente para los jóvenes, al evidenciar que el amor de Dios es capaz de transformar cualquier realidad humana cuando existe disposición para escuchar su llamado.
El testimonio del padre Dennis Castillo constituye un mensaje alentador para quienes atraviesan momentos de dificultad o creen que sus errores del pasado determinan su futuro. Su historia confirma que, con fe, perseverancia y el acompañamiento oportuno, es posible pasar de la cizaña al trigo y convertirse en instrumento de servicio para Dios y para los demás.
Al concluir la celebración, los presentes fueron invitados a saludar al nuevo sacerdote y a expresarle sus mejores deseos y bendiciones en el inicio de su ministerio sacerdotal, en un ambiente cargado de fraternidad, gratitud y alegría cristiana.
La responsabilidad de la liturgia estuvo a cargo de la Hermandad de Emaús Hombres y Mujeres de la Parroquia San Juan de Ávila, cuyos miembros contribuyeron al recogimiento y solemnidad de la celebración.
La Parroquia San Juan de Ávila pertenece a la Diócesis Stella Maris de Santo Domingo Este, una jurisdicción eclesiástica que continúa fortaleciendo la evangelización y el servicio pastoral en los distintos sectores del municipio.
Este acontecimiento fue cubierto de manera especial por Todo en el Punto Multimedia, plataforma informativa dirigida por el periodista Primitivo Gil, miembro activo de esta comunidad parroquial y comprometido con la difusión de las actividades religiosas, comunitarias e institucionales que aportan al desarrollo espiritual y social de Santo Domingo Este.

