NUESTRO EDITORIAL
Por Primitivo Gil
Director de medios
La iniciativa asumida por la Comisión Permanente de Publicidad Exterior del Concejo de Regidores de Santo Domingo Este representa un paso positivo y necesario para el fortalecimiento institucional y organizativo de nuestro municipio. La decisión de revisar, actualizar y ampliar el Reglamento de Publicidad Exterior no debe verse únicamente como un tema administrativo o recaudatorio, sino como una acción estratégica vinculada directamente al desarrollo urbano, la transparencia y la democratización de las oportunidades comunicacionales.
Desde nuestra óptica profesional en el área mercadológica y de opinión pública, entendemos que la publicidad exterior constituye una herramienta de alto impacto económico, político y social. Una ciudad organizada en materia publicitaria proyecta mejor imagen, fortalece su identidad urbana, genera mayores ingresos legales y promueve reglas claras para todos los sectores. Sin embargo, cuando este renglón carece de regulación efectiva, se convierte en sinónimo de desorden visual, privilegios particulares y uso desigual de los recursos públicos.
Durante años, en Santo Domingo Este se ha observado un crecimiento desproporcionado de vallas, letreros, publicidad política y estructuras improvisadas colocadas en espacios públicos sin una visión integral de planificación urbana. A esto se suma una realidad que muchos conocen, pero pocos expresan públicamente: la concentración de importantes partidas publicitarias en determinados grupos empresariales o agencias, mientras medios locales, comunitarios y digitales del municipio quedan relegados, pese al trabajo permanente que realizan en favor de las comunidades.
La publicidad institucional de un ayuntamiento debe cumplir una función social, educativa e informativa, pero también debe representar una oportunidad de fortalecimiento económico para los medios de comunicación locales que viven y sienten las problemáticas del municipio. No es posible hablar de desarrollo municipal mientras gran parte de la inversión comunicacional se aleja de quienes diariamente cubren, denuncian y promueven las acciones positivas de Santo Domingo Este.
Saludamos la integración plural de esta comisión y el interés mostrado por los regidores participantes, quienes han entendido que la actualización del reglamento no puede limitarse solamente al cobro de arbitrios o permisos. El debate debe incluir transparencia, equidad, modernización tecnológica, protección del espacio público y distribución más equilibrada de la inversión publicitaria municipal.
La publicidad exterior bien regulada puede convertirse en una poderosa herramienta de organización urbana y dinamización económica. Pero mal administrada puede representar contaminación visual, desorden institucional y distorsión del gasto público.
Santo Domingo Este merece avanzar hacia un modelo moderno, transparente y participativo, donde la comunicación municipal no sea privilegio de unos pocos, sino una oportunidad abierta y justa para todos los actores que forman parte del ecosistema mediático y publicitario del municipio.
