
Por: La redacción TP.
HAITI
Al menos 66 personas murieron o desaparecieron en las localidades de Gressier y Carrefour, al sur de la capital haitiana, entre enero y julio de este año, en ataques perpetrados por bandas armadas, según un informe de la Red Nacional de Defensa de los Derechos Humanos (Rnddh) publicado este viernes.
Entre las víctimas se encuentran cuatro agentes de la Policía Nacional Haitiana (PNH), quince mujeres y un menor de edad, según detalla el informe. Además, se reveló que doce de las víctimas tenían entre 60 y 80 años, lo que resalta la brutalidad y falta de discriminación de los ataques.
El informe subraya que los bandidos armados operan con un alto nivel de impunidad, utilizando uniformes policiales y desplazándose con armas de fuego en vehículos y motocicletas equipados con sirenas policiales. Estos grupos criminales exigen a los residentes locales el pago de sumas periódicas, basadas en el número de personas que viven en las casas o que realizan alguna actividad generadora de ingresos, lo que convierte a las comunidades en rehenes del terror.
«Las intervenciones policiales para recuperar el control de estos dos pueblos son muy escasas y hasta ahora no han dado ningún resultado», denunció la Rnddh, que también recogió los testimonios de familiares de las víctimas y testigos, quienes describieron el horror que han vivido en un contexto marcado por el profundo deterioro de la situación en este deprimido país caribeño.
Acciones de las Fuerzas Internacionales
En respuesta a la creciente violencia, una fuerza multinacional dirigida por Kenia ha comenzado a intervenir en Haití con el objetivo de recuperar territorios controlados por bandas armadas y restablecer el orden. Hasta la fecha, estas fuerzas han logrado recuperar el control de varias áreas estratégicas en la capital, Puerto Príncipe, y en sus alrededores. Aunque los avances han sido limitados debido a la complejidad de la situación sobre el terreno, se estima que aproximadamente un 15% del territorio previamente controlado por las bandas ha sido recuperado.
Sin embargo, la efectividad de la misión ha sido cuestionada por algunos sectores, ya que las fuerzas internacionales han enfrentado una resistencia considerable por parte de las bandas, y la falta de recursos y apoyo logístico ha ralentizado las operaciones. A pesar de estos desafíos, el despliegue internacional dirigido por Kenia es visto como un paso crucial para estabilizar Haití y reducir la influencia de las bandas armadas que aterrorizan a la población.
Este informe destaca la alarmante crisis de seguridad que enfrenta Haití, un país que ya lidia con una profunda crisis política y económica, mientras que las comunidades afectadas por la violencia de las bandas armadas claman por una acción efectiva que les devuelva la paz y seguridad.

