Por: Primitivo Gil – Todo en el Punto (TPM)
*19 de julio, 2025
La noche de este viernes se apagó una de las voces más influyentes del ámbito cultural y periodístico de República Dominicana: René Fortunato, reconocido cineasta, documentalista e historiador, falleció dejando un legado invaluable en la preservación y difusión de la memoria histórica del país. Su partida marca el fin de una era para el cine documental dominicano, pero también el inicio del reconocimiento eterno a quien dedicó su vida entera a rescatar y dignificar nuestra identidad nacional a través de la lente cinematográfica.
Fuente Externa: Foto recreativa.
Nacido en Santo Domingo tres años antes del ajusticiamiento de Trujillo e iniciado en las actividades cinematográficas en 1974, René Fortunato se convirtió en el cronista visual más importante de la República Dominicana contemporánea. Su serie documental «Trujillo: El Poder del Jefe» y «Balaguer: La Herencia del Tirano», entre otras producciones, se han convertido en referencia obligada dentro de la educación histórica del país. Para Fortunato, «el cine no era simplemente una forma de entretenimiento, sino un proyecto de vida y sinónimo de compromiso social», filosofía que lo llevó a documentar con rigor histórico y valentía intelectual los momentos más complejos de nuestra historia republicana.
Su legado trasciende las pantallas para convertirse en patrimonio educativo nacional. Con su muerte, la nación pierde a uno de sus más fieles guardianes de la memoria, pero su legado seguirá vivo en cada documental, en cada clase de historia, y en cada dominicano que busque entender su identidad a través de la verdad. Sus documentales, que incluyen obras como «El Triunfo de la Democracia» —estrenado apenas el mes pasado—, constituyen un archivo audiovisual imprescindible para comprender los procesos políticos y sociales que definieron nuestro siglo XX y los inicios del XXI. René Fortunato no solo fue cineasta; fue el historiador visual que nos ayudó a mirarnos al espejo como nación, sin maquillajes ni omisiones, con la honestidad que caracteriza a los grandes maestros de la verdad.
