CDP en tiempo de campaña electoral
Por Olivo De León / Ampliación editorial
El hecho que cierra un ciclo
Santo Domingo, RD.-La Procuraduría General de la República ejecutó recientemente la captura de Marvin Joel Soriano Robles, quien hasta hace poco operaba desde una oficina instalada en el edificio del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP), en Santo Domingo. La Unidad de Captura de Prófugos, Rebeldes y Condenados (UCAPREC) lo presentó ante el Tribunal de Ejecución de la Pena del Distrito Nacional para que cumpla una condena de cinco años de prisión, ratificada en última instancia por la Suprema Corte de Justicia, que confirmó los fallos de primera instancia (2019) y de la Corte de Apelación (2021).
La condena lo declara culpable de violaciones a los artículos 150, 151 y 405 del Código Penal dominicano, que tipifican el uso de documentos falsos en escritura privada y la estafa. Fue condenado junto a su cómplice Roxanna Milagros Villeta Gómez, con quienes operaban la empresa Procrédito, presentada como un buró de crédito que prometía «limpiar» los expedientes crediticios de sus clientes en el sistema financiero.
El modus operandi de Procrédito: estafa digital con cara de empresa formal
El esquema delictivo de Soriano Robles y Villeta Gómez era sofisticado para su contexto. Anunciaban sus servicios en redes sociales con un enlace que invitaba a los usuarios a contactar a Procrédito vía WhatsApp. Una vez captadas las víctimas, las hacían firmar contratos digitales mediante los cuales los clientes quedaban convertidos, sin saberlo, en deudores de la empresa.
Luego ejecutaban embargos irregulares sobre los bienes de los afectados y, en muchos casos, llegaron a falsificar las firmas de las propias víctimas para reforzar los documentos fraudulentos.
Un expediente criminal de décadas
Lo que hace este caso particularmente grave y revelador de fallas institucionales es que Marvin Soriano Robles no era un delincuente desconocido para el sistema judicial ni para las autoridades dominicanas. Su historial es extenso:
2009: Fue condenado a seis años de prisión por estafa y falsificación de documentos. Cumplió más de tres años y salió en libertad condicional.
2013: Pese a tener ese antecedente, el entonces directivo del CDP Aurelio Henríquez le alquiló una parte del emblemático edificio de la institución por apenas RD$100,000.00 mensuales, sin exigirle los depósitos correspondientes.
2014: Fue expulsado del edificio del CDP tras una serie de conflictos. Días después, el 2 de mayo, la Policía Nacional desarticuló una banda criminal que él encabezaba, dedicada a falsificar visas para Estados Unidos y varios países europeos. Junto a ocho cómplices, fueron ocupados 71 pasaportes dominicanos, documentos falsos y sellos gomígrafos. Las visas falsas se vendían entre RD70,000 y RD120,000. Una investigación periodística de Rafael G. Santana reveló que Soriano Robles figuraba entre 49 personas identificadas por la Embajada de Estados Unidos como falsificadores de visas.
2019: Condena definitiva por el caso Procrédito.
2024: Pasó unos siete meses en prisión preventiva por las denuncias del caso Procrédito, antes de que la Suprema Corte ratificara la sentencia definitiva.
Septiembre de 2025: Pese a todo este historial, obtuvo el apoyo de la Fuerza Pública y la compañía de un juez para reinstalarse en el edificio del CDP, aprovechando una sentencia de hace diez años que ganó al gremio por razones procesales —la notificación de apelación no llegó al CDP en tiempo hábil— y sin haber cumplido con la condición de pagar RD$700,000.00 que la misma sentencia le imponía.
Las denuncias de Olivo De León: una voz ignorada durante años
El ex presidente del CDP y del Instituto de Previsión y Protección del Periodista (IPPP), Olivo De León, fue durante más de una década la voz que más insistentemente alertó sobre la peligrosidad de Soriano Robles. Sus denuncias comenzaron en 2014 y nunca cesaron, aunque durante mucho tiempo parecieron caer en el vacío institucional.
De León documentó no solo los antecedentes penales del individuo, sino también hechos concretos de violencia contra periodistas: en 2014, Soriano Robles irrumpió en el edificio del CDP acompañado de «tigures» que saltaron la verja y agredieron físicamente a los comunicadores Sofía Susaña, Nelson Gutiérrez, César Castillo y Miguel Aponte, quienes intentaron impedir el asalto. También lanzó amenazas de muerte contra varios colegas y contra el propio De León.
Como si eso fuera poco, Soriano Robles sometió al CDP y a De León ante ocho tribunales distintos con el mismo expediente, en lo que el dirigente calificó como acoso judicial sistemático, lo que le costó año y medio de batallas legales.
Tras reinstalarse en el edificio en 2025, la audacia llegó a otro nivel: demandó al gremio y a De León al pago de RD$250,000,000.00 (doscientos cincuenta millones de pesos) por supuestos daños, perjuicios y lucro cesante, mientras él acumulaba una deuda de al menos RD$1,585,000.00 con el CDP por concepto de alquileres, energía eléctrica, agua, recogida de basura y uso de salones, además de los RD$700,000.00 que nunca pagó como condición de la sentencia que lo favorecía.
La otra estafa: la «Escuela Turística del Caribe»
Entre las múltiples formas de engaño documentadas en el expediente de Soriano Robles, destaca también la que operó a través de la llamada «Escuela Turística del Caribe», donde graduaba supuestos «técnicos en periodismo» en apenas seis meses, con clases dos veces por semana, en una manifiesta burla a la formación universitaria de cuatro años que exige la profesión periodística. Este esquema no solo era una estafa económica a los estudiantes, sino un ataque directo a la dignidad y los estándares de la profesión.
El edificio del CDP: una casa en disputa
La sede del Colegio Dominicano de Periodistas es mucho más que un inmueble. Representa la institucionalidad del gremio periodístico dominicano, el espacio donde se han tomado decisiones trascendentales para la libertad de prensa en el país y donde convergen las luchas históricas de los comunicadores por sus derechos laborales y profesionales.
Que un individuo con ese perfil delictivo haya logrado instalarse en parte del edificio —no una sino dos veces— con el aval de autoridades, jueces y el respaldo de la Fuerza Pública, plantea interrogantes serias sobre las vulnerabilidades institucionales del gremio y sobre cómo operan ciertas redes de influencia en el sistema judicial dominicano.
Perspectivas: qué debe ocurrir ahora
La captura de Soriano Robles y su presentación ante el Tribunal de Ejecución de la Pena abre una ventana de oportunidad para que el CDP recupere plenamente el control de su sede. Sin embargo, el camino hacia la estabilidad institucional de la casa del periodista dominicano requiere acciones concretas en varios frentes:
En lo judicial, el gremio debe aprovechar la nueva situación para revisar el estado de las acciones legales pendientes, incluyendo la demanda de RD$250 millones que Soriano Robles interpuso contra el CDP y De León, y buscar la recuperación de las deudas que el condenado mantiene con la institución.
En lo institucional, el CDP tiene la obligación de revisar sus protocolos de arrendamiento y gestión patrimonial. La firma de contratos de alquiler a precios irrisorios, sin depósitos y sin verificación de antecedentes, fue la puerta de entrada a este largo conflicto.
En lo gremial, el caso debe servir como lección de solidaridad y vigilancia colectiva. Las denuncias de De León fueron ignoradas durante años, y eso tuvo un costo real en agresiones, juicios y ocupación ilegítima del patrimonio común.
En lo político-legislativo, el caso expone la facilidad con que personas con condenas firmes pueden moverse en los círculos del poder, obtener apoyo judicial y policial, y continuar operando. Eso requiere no solo voluntad institucional sino reformas que refuercen los mecanismos de verificación de antecedentes en procesos judiciales civiles y comerciales.
La captura de Marvin Joel Soriano Robles es, en definitiva, un momento de justicia tardía pero necesaria. Y es también un espejo en el que el periodismo dominicano debe mirarse para fortalecer la casa que tantos años le ha costado construir y defender.

