Por: Primitivo Gil, Mercadólogo y comunicador.
En un corto recorrido que hice por la arteria tradicional de la populosa Av. Duarte en el Distrito Nacional, caminando a pies y en vehículo, por mucho que traté de hacer el recorrido en el menor tiempo posible, no fue si no, en un tiempo de cinco horas, claro, así como usted lo ve, porque? sí, es bastante cerca y desde la esquina Av. Duarte con Av. México hasta el puente seco de la Av. Padre Castellano, antigua 17, recuerdo hacerlo en no más de 20 minutos, en mis años mosos, cuando llegué a la ciudad en el 1980, oh, son los mismos tiempos ? Preguntaría usted amigo lector, y yo, le daría la razón, pero es por eso, que traigo unas líneas para que usted y yo, y no sé si las autoridades, podamos ver el avance que hemos tenido, pues ustedes lo pueden buscar por todos lados y no lo encontrarán; sí observamos mucho atraso, un completo caos, un desorden comercial y en todos los sentidos.
Ésto nos da como país en vía plena de desarrollo, un gran oportunidad, la cual no ha podido ser aprovechada ni por las presentes ni las pesadas autoridades municipales, y mucho menos, por el gobierno central de poca visión de desarrollo comercial, tan igual que en otros países con mucho menos condiciones. Yo les exhortó autoridades, visitar algunos países que sí han aprovechado y hoy son ciudades de gran abstracción turística.
Si miramos el actual panorama en la Av. Duarte y las calles aledañas, ya demandan una significativa inversión del estado para lograr ese pleno desarrollo que requiere la ciudad primada de América.
El entorno de la avenida Duarte se ha convertido en un pandemonio donde impera el desorden, los largos taponamientos vehiculares y humanos, a lo que se agrava con los comerciantes que ocupan las calles de los dos lados lo que dificulta el tránsito.
La parte más caótica está al norte de la avenida 27 de Febrero, donde se forman taponamientos que conllevan horas para poder salir y que indigna a conductores y transeúntes que pierden horas de su tiempo en esa zona.
Ojalá, éste artículo dedicado al Distrito Nacional y a las autoridades tanto, municipales como estatales, les puedan sacar el provecho y que de aquí, pueda salir un plan plan para que ese sueño, que aún tengo, pueda hacerse realidad, atención a los aspirantes actuales y por venir, tengan yá, la visión de una gran ciudad de avanzada.

