Ajuste de apenas RD$5 busca proteger la economía familiar ante volatilidad del mercado internacional
Por: Primitivo Gil, desde la redacción TP.
Santo Domingo, RD.-
Escalada Medio Oriente. El reciente reajuste en los precios de los combustibles en República Dominicana no surge de una decisión interna del país, sino del impacto de una crisis internacional provocada por la escalada de tensiones en Medio Oriente, que ha generado volatilidad en los mercados energéticos. Ante este escenario, el Gobierno dominicano decidió intervenir para evitar que el golpe al bolsillo de los ciudadanos fuera mayor.
Las autoridades explican que el ajuste aplicado no responde a una medida de recaudación fiscal, sino al efecto directo que tiene la inestabilidad geopolítica sobre el precio del petróleo en los mercados internacionales. Al no ser un país productor de petróleo, la economía dominicana depende de los precios globales, por lo que el rol del Estado ha sido actuar como un escudo protector para mitigar el impacto sobre la población.
Como referencia, en Estados Unidos los consumidores han experimentado aumentos promedio de hasta un 20% en el precio del galón de gasolina a causa de esta situación internacional. En comparación, que en República Dominicana el reajuste sea de apenas cinco pesos —menos de nueve centavos de dólar— refleja, según las autoridades, un esfuerzo financiero del Gobierno para amortiguar el impacto en la economía familiar.
Dentro de las medidas adoptadas se destaca la decisión de mantener sin variación el precio del gas licuado de petróleo (GLP), combustible utilizado mayoritariamente para cocinar en los hogares dominicanos. Con esta medida se busca garantizar que el costo de la alimentación y la preparación de los alimentos no sufra incrementos que afecten a las familias, especialmente a los sectores más vulnerables.
El ajuste, explican las autoridades, forma parte de un ejercicio de responsabilidad compartida frente a una emergencia internacional que afecta a múltiples economías. Gobernar, en este contexto, implica equilibrar la balanza social y económica, procurando que el esfuerzo que se pida a la ciudadanía sea mínimo, mientras el Estado continúa protegiendo la estabilidad de los hogares dominicanos.

