Por Juan Cruz Triffolio
Sociólogo – Comunicador Dominicano
triffolio@gmail.com
Gratamente sorprendido por haber sido distinguido con la donación de un interesante manual sobre cultura general, publicado por el entrañable amigo y maestro de buen hablar Carlos Cepeda Suriel, texto de instrucción, en algunos centros de formación de jóvenes y talentosos locutores del país, terminamos compelidos a su lectura inmediata y sistemática.
En sus páginas tuvimos la oportunidad de asimilar múltiples y diversas informaciones novedosas sobre la historia y el desarrollo de la radio y la televisión, nacional e internacional, que a manera de primicias interesantes procedimos a su recopilación.
Una vez cumplido el referido ejercicio, con la anuencia de nuestra lectoría, procedemos de inmediato a compartir esas breves acotaciones, en el entendido de que podrían resultar de utilidad para elucubraciones posteriores, veamos:
La primera transmisión radial tuvo lugar en Pittsburg, Estados Unidos, el 2 de noviembre de 1920, donde quedó marcado el histórico inicio de la Radio con la instalación de la estación radiofónica KDKA, en la mencionada ciudad.
El primer contenido difundido en la radio fueron los resultados de las Elecciones Presidenciales de la nación norteamericana, por medio de la Westinghouse Electronic Corporation, en cuyo proceso electoral fue elegido el presidente Warren G. Harding.
La primera licencia de una emisora de radio fue otorgada en Estados Unidos de Norteamérica, expedida en el mes de septiembre del año 1921. A partir de ese momento las estaciones de radio se expandieron rápidamente por todo el territorio norteamericano, hasta el punto que, seis meses más tarde, ya se había asignado 382 permisos para nuevas estaciones radiales, cantidad que en menos de un año aumentó a 596 autorizaciones para emisoras.
La primera Comisión Federal de Comunicación en Estados Unidos fue creada en 1934, teniendo como misión principal controlar las licencias de radio y de televisión, integrada por siete miembros nombrados por el mandatario norteamericano, bajo la aprobación del senado estadounidense.
La primera emisora de radio instalada en la República Dominicana empezó a operar en el año 1924, cuando el ingeniero Frank Hatton vino al país como técnico de las tropas militares norteamericanas de ocupación a la patria de Duarte, en 1916. La estación radiofónica llevó como identificación HIH.
La primera emisora dominicana de radio de carácter gubernamental, con alcance internacional y asiento en la comunidad de Bonao, fue fundada en 1942 por José Arismendi Trujillo Molina -Petán-, hermano del dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina. En 1948 pasó a ser identificada como La Voz Dominicana.
La primera transmisión televisiva, con un transmisor de cinco kilovatios de potencia, salió al aire a las 12 del mediodía del lro. agosto, quedando inaugurada la televisión dominicana con el programa humorístico Romance Campesino, bajo la conducción de Macario y Felipa, acontecimiento que permitió a la República Dominicana el privilegio de ser el tercer país de América Latina en poseer el medio televisivo. Los primeros fueron México y Cuba.
La primera transmisión de televisión a color en nuestro país se realizó en el año 1955, en los actos inaugurales de la llamada Feria de la Paz y Confraternidad del Mundo Libre, en un esfuerzo técnico trascendental que marcó un hito en televisión criolla.
El primer canal de televisión a color en la República Dominicana se proyecta con el nombre Color Vision, inaugurado en 1969, en las instalaciones del Hotel Matum, en Santiago de los Caballeros, siendo trasladado, años después, a la edificación de un importante centro hotelero de Santo Domingo para tiempo más tarde, ser instalado, definitivamente, en un espacioso inmueble ubicado en el Ensanche La Fe, en el principal centro poblado del país.
Es innegable que el sacrificio y esfuerzo por un medio audiovisual para el sano esparcimiento, la información veraz y la correcta orientación en República Dominicana, además de ser ejemplarizante, ha sido sistemática y tesonera por un conjunto de inversionistas, técnicos y productores incansables y comprometidos con un mañana diferente.
Conservar la televisión como fuente penetrante de conocimientos y generación de la alegría y el entretenimiento es un deber de todos por respeto al país y reconocimiento eterno a sus auténticos protagonistas.
Hagamos el intento, muchos lo agradecerán… Así de simple…

