La presa de Hatillo, en la provincia de Sánchez Ramírez, donde se ha detectado contaminación microbiológica y fisicoquímica en sus aguas. (FUENTE EXTERNA).
MEDIO AMBIENTE
P.Por: Primitivo Gil.
Análisis realizados entre diciembre de 2025 y enero de 2026 detectaron bacterias fecales, metales pesados y cianobacterias toxicas en el principal embalse de agua dulce de República Dominicana
Cotuí, Sánchez Ramírez, 23 de febrero de 2026. — La presa de Hatillo, el mayor embalse de agua dulce del país, ubicada en el municipio de Cotuí, provincia Sánchez Ramírez, atraviesa una grave crisis ambiental. Estudios microbiológicos y fisicoquímicos realizados entre diciembre de 2025 y enero de 2026 confirmaron altos niveles de contaminación en sus aguas, poniendo en riesgo la salud pública, la biodiversidad y la economía de las comunidades que dependen de este cuerpo de agua.

Los análisis, ejecutados por el Instituto de Microbiología y Parasitología (IMPA) de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y el Laboratorio Franja, fueron presentados por la periodista Nairobi Viloria a través de su programa «Te lo Explico» y compartidos posteriormente con Diario Libre. La investigación fue financiada de forma independiente, sin patrocinio institucional.
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Lo que encontraron los estudios
En el plano microbiológico, los análisis detectaron una elevada presencia de bacterias indicadoras de contaminación fecal: coliformes totales y fecales, Enterobacter sp., Klebsiella sp. y Escherichia coli en niveles puntuales. Estos hallazgos evidencian el contacto del embalse con residuos humanos y animales, posiblemente derivados de descargas de aguas residuales, escorrentía agrícola y actividades humanas en sus alrededores.
En el plano fisicoquímico, la Sociedad Dominicana de Ingenieros Químicos (Sodoinq) evaluó los resultados y encontró concentraciones elevadas de níquel, cromo total, manganeso, sulfatos y cianuro, todas superando los parámetros máximos permitidos en al menos uno de los puntos analizados. Además, los análisis microscópicos identificaron de manera reiterada la presencia de Microcystis sp., una cianobacteria asociada a procesos de eutrofización y capaz de producir microcistinas, toxinas altamente peligrosas para la salud humana y la vida acuática.
Una crisis con rostro humano
La coloración verde pastosa que cubre el espejo del embalse es visible hace meses, pero los últimos cinco meses han sido los más críticos. Los residentes de comunidades cercanas como San Rafael (Cascajal), a apenas dos kilómetros de la presa, describen una realidad desoladora. «Ya no hay peces, ya ni siquiera se ven pajaritos», relató uno de sus moradores. Otros testimonios señalan que la flora y cultivos de la zona también se han visto afectados, y que el acceso a agua potable es cada vez más limitado.
La pesca, que era la principal actividad económica para cientos de familias de la región, prácticamente ha desaparecido.
Instituciones llaman a actuar
La Academia de Ciencias de la República Dominicana (ACRD), a través de su Comisión de Recursos Naturales y Medio Ambiente, calificó la situación como una amenaza directa al ecosistema, la salud pública y los usos estratégicos del embalse —que incluyen generación hidroeléctrica, control de avenidas, pesca, recreación y abastecimiento de agua. La institución identificó como principales causas el uso intensivo de agroquímicos y fertilizantes, el arrastre de materia orgánica, las sequías prolongadas y los vertidos de operaciones mineras en el entorno.
La ACRD recordó que la presa de Hatillo forma parte del Sistema Nacional de Áreas Protegidas, dentro del Parque Nacional Aniana Vargas, y que las regulaciones ambientales vigentes no se están cumpliendo. Entre sus recomendaciones figura la conformación de un equipo multidisciplinario para un diagnóstico integral de la cuenca, la activación de protocolos de gestión de riesgos según las guías de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y medidas urgentes de saneamiento.
Por su parte, el Ministerio de Medio Ambiente había señalado en diciembre de 2025 que las floraciones de cianobacterias son comunes en lagos tropicales durante la sequía estacional, y que la ausencia de crecidas extraordinarias del río Yuna este año impidió el arrastre natural de la biomasa acumulada.
Un patrimonio en riesgo
Como principal embalse artificial del país, la presa de Hatillo es vital para el equilibrio ecológico del Bajo Yuna y la bahía de Samaná, además de para la vida de miles de dominicanos. Los expertos coinciden en que sin una intervención inmediata, estructural y sostenida del Estado, el daño podría volverse irreversible.
