
Por : Primitivo Gil, periodista Director.
Santo Domingo Este, RD. –
En un hecho que ha encendido el debate sobre la libertad de expresión en la República Dominicana, el alcalde de Santo Domingo Este, Dío Astacio, ha enviado una intimidación formal vía alguacil al comunicador Fernando Buitrago, mejor conocido como “el cubano”, por acusaciones de difamación e injuria. Esta acción ha generado una ola de preguntas sobre la tolerancia del alcalde a las críticas, y si su reacción pone en peligro el derecho fundamental de la prensa a expresar sus opiniones y cuestionar la gestión pública.
¿Por qué se produjo este caso?
El conflicto entre el alcalde y el comunicador parece haber surgido de una serie de comentarios críticos que Buitrago ha realizado sobre la gestión de Dío Astacio. Según diversas fuentes, «el cubano» ha estado cuestionando de manera persistente las decisiones del alcalde, lo que, al parecer, molestó a Astacio y lo llevó a actuar legalmente. Buitrago, en su rol de comunicador, ha señalado posibles irregularidades en la gestión de Santo Domingo Este, lo que ha sido percibido por Astacio como un ataque personal y un intento de difamar su administración.
Sin embargo, este tipo de conflictos no son nuevos en la política dominicana. Las figuras públicas, especialmente las que ocupan cargos importantes, suelen estar bajo el escrutinio constante de la prensa, que tiene la responsabilidad de informar y opinar sobre la gestión pública. Este rol fundamental es vital para la transparencia y la rendición de cuentas.
¿Hay intolerancia de parte del alcalde Dío Astacio?
La decisión de Dío Astacio de responder con una intimidación legal puede interpretarse como una muestra de intolerancia hacia la crítica, lo cual es preocupante en una sociedad democrática. Las figuras públicas deben estar preparadas para enfrentar comentarios críticos, responder con hechos y aclarar las posibles malinterpretaciones, en lugar de recurrir a acciones que pueden ser vistas como intentos de censura.
Este tipo de acciones refleja una postura de fragilidad ante la opinión pública. En lugar de entablar un diálogo con el comunicador, el alcalde ha optado por tomar una vía que podría limitar el debate y la pluralidad de ideas, pilares fundamentales de la democracia. La opinión pública se pregunta si este comportamiento no solo revela la falta de tolerancia del alcalde, sino también su incapacidad para enfrentar críticas legítimas con argumentos y evidencias.
El papel de “el cubano” en la campaña contra el alcalde.
Fernando Buitrago ha sido identificado como una figura que ha liderado una campaña mediática contra el alcalde. Se especula que sus críticas han causado un daño significativo a la imagen de Dío Astacio. No obstante, la labor de un comunicador no es complacer a los funcionarios, sino ejercer el derecho de informar y opinar libremente. Buitrago, como muchos otros comunicadores, tiene la responsabilidad de cuestionar y señalar los posibles errores en la gestión pública, siempre que lo haga con pruebas y dentro del marco de la ley.
Si bien es cierto que cualquier comunicador debe basarse en hechos verificables para evitar caer en el terreno de la difamación, la reacción del alcalde sugiere que las críticas han tenido un impacto considerable en su administración. En este contexto, es fundamental que ambos actores respeten los principios de la democracia: Buitrago debe ejercer su libertad de expresión con responsabilidad, y el alcalde debe responder con transparencia y no con acciones que puedan interpretarse como un intento de silenciar voces disidentes.
¿Está en riesgo la libertad de expresión en Santo Domingo Este?
La intimidación legal contra Fernando Buitrago plantea una cuestión más amplia sobre el estado de la libertad de expresión en Santo Domingo Este. ¿Podría esta acción tener un efecto disuasivo sobre otros comunicadores que quieran expresar sus opiniones o críticas? En un ambiente democrático, cualquier acción que ponga en riesgo la libertad de prensa debe ser motivo de alarma.
La Constitución de la República Dominicana garantiza el derecho a la libre expresión, y cualquier intento de reprimir ese derecho representa una amenaza directa al sistema democrático. Las autoridades deben ser las primeras en defender este derecho, en lugar de socavarlo con intimidaciones o demandas que puedan limitar el acceso de la ciudadanía a la información crítica.
El ejemplo del presidente Luis Abinader
Un modelo de cómo las figuras públicas deben enfrentar las críticas lo encontramos en el presidente Luis Abinader. El mandatario ha adoptado un enfoque de apertura total hacia los medios de comunicación, con encuentros semanales en los que responde preguntas directamente de los periodistas. Esta práctica no solo fortalece la democracia, sino que también refuerza la confianza de la población en el gobierno y por eso se produjo su contundente aprobación por 4 años más con alto porcentaje de un 58 %.
El presidente ha mostrado que la crítica no debilita a una figura pública, sino que puede ser una herramienta para mejorar la gestión. Este ejemplo debería ser seguido por otros funcionarios, incluidos alcaldes y legisladores, quienes deben entender que la prensa tiene un papel esencial en la democracia, y que las críticas, cuando son bien fundamentadas, ayudan a fortalecer la gestión pública.
Quien pudo meter al pastor alcalde Dío Astacio en ese lío de enfrentar la opinión pública, nuestro humilde consejo es, siga trabajando y desarrollando su programa de gobierno municipal a su estilo y no de deje embriagar de malas asesorías que solo le dejan al final una historia oscura como gobierno del municipio más grande del país.
¿Por qué el silencio de algunos medios?
Un aspecto inquietante es que muchos medios de comunicación no se han pronunciado sobre este incidente. En una democracia, el silencio ante una posible violación de la libertad de expresión es peligroso. Los comunicadores y los medios deben ser solidarios entre sí y defender, como bloque, el derecho a informar y opinar sin temores de represalias.
Hoy es Buitrago el que enfrenta una intimidación, pero mañana podría ser otro comunicador. Es esencial que el gremio periodístico mantenga una actitud vigilante frente a cualquier intento de coartar la libertad de prensa, ya que la erosión de este derecho afecta a todos.
Conclusión: La libertad de prensa no es negociable.
El alcalde Dío Astacio debe reflexionar sobre la importancia de la libertad de expresión y el rol fundamental que juegan los medios de comunicación en una democracia. En lugar de recurrir a intimidaciones, debería considerar el diálogo y la apertura como la mejor respuesta a las críticas. La prensa tiene el derecho y la responsabilidad de cuestionar, y cualquier intento de silenciarla es un atentado contra los principios democráticos.
El ejemplo del presidente Abinader demuestra que la crítica, lejos de ser una amenaza, puede ser una oportunidad para mejorar la gestión pública. La libertad de expresión es un pilar de la democracia, y su protección es responsabilidad de todos, especialmente de aquellos que ocupan cargos de poder públicos.
La prensa debe ser respetada en cualquier posición, y su libertad es innegociable.

