Masacre por pandillas en Haití, un hombre sostiene una arma de alto calibre. fuente. foto Listin D.
PANDILLAS
Informe de derechos humanos documenta ataques en Kenscoff, con mujeres, niños y adultos mayores entre las víctimas; también fueron denunciados casos de violencia sexual y destrucción de bienes
PUERTO PRÍNCIPE, Haití.– Al menos 164 personas fueron asesinadas y otras 23 resultaron heridas durante dos masacres perpetradas en julio y agosto en la comuna de Kenscoff, en las afueras de Puerto Príncipe, según un informe publicado por la Red Nacional de Defensa de los Derechos Humanos (RNDDH).
Los ataques, atribuidos por la RNDDH a miembros de la coalición armada Viv Ansanm, se produjeron durante las noches del 7 de julio y del 23 de agosto de 2026, dejando además 71 personas secuestradas y decenas de desaparecidos, mientras cientos de familias se vieron obligadas a abandonar sus hogares ante la violencia.
Mujeres, niños y adultos mayores entre las víctimas
El balance presentado por la organización de derechos humanos identifica entre los fallecidos a 36 mujeres, 21 adultos mayores y siete niños, lo que refleja el impacto de los ataques sobre distintos sectores de la población civil.
La RNDDH también documentó casos de violencia sexual, además de importantes daños materiales. Viviendas y vehículos fueron incendiados y comunidades dedicadas a actividades agrícolas y ganaderas sufrieron pérdidas que agravaron las condiciones de vida de los habitantes de la zona.
Drones para vigilar a las fuerzas de seguridad
Uno de los elementos señalados en la investigación es el empleo de drones de vigilancia durante el ataque de agosto. De acuerdo con la RNDDH, los grupos armados utilizaron estos dispositivos para observar los movimientos y posiciones de las fuerzas de seguridad, mientras desplegaban personal de exploración sobre el terreno.
El ataque del 23 al 24 de agosto ya había sido reportado inicialmente con un saldo provisional de decenas de muertos y heridos. Posteriormente, la investigación de la RNDDH permitió ampliar considerablemente el balance de víctimas correspondiente a los dos episodios de violencia.
Una crisis que continúa agravándose
El informe de la RNDDH no se limita a contabilizar las víctimas, sino que cuestiona las condiciones de seguridad existentes en Kenscoff y señala una reducción de efectivos destinados a proteger la zona antes de las masacres. La organización reclama determinar las responsabilidades correspondientes y reforzar la protección de la población civil.
La situación se produce en un contexto más amplio de violencia armada en Haití. Naciones Unidas informó, tras el ataque de agosto, que la ofensiva dejó al menos 47 muertos, decenas de personas secuestradas y numerosos desplazados, mientras la violencia de los grupos armados continúa afectando a comunidades enteras.
El nuevo balance documentado por la RNDDH vuelve a poner en evidencia el elevado costo humano de la crisis haitiana, donde los asesinatos, secuestros, desplazamientos y otros abusos contra la población civil continúan representando uno de los principales desafíos para las autoridades nacionales y los organismos internacionales que intervienen en el país.
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