Alimentación, hidratación, actividad física y manejo del estrés pueden ayudar a prevenirlo, pero determinadas señales de alerta requieren evaluación médica
SANTO DOMINGO, RD.– El estreñimiento es una de las alteraciones digestivas más frecuentes y puede afectar a personas de diferentes edades. Se caracteriza generalmente por evacuaciones poco frecuentes, heces duras o secas, dificultad o dolor al evacuar y sensación de no haber vaciado completamente el intestino. Aunque ocasionalmente puede relacionarse con cambios en la alimentación, viajes, medicamentos o modificaciones de la rutina, cuando se convierte en un problema persistente requiere mayor atención.
1. Las estadísticas internacionales muestran que el estreñimiento crónico tiene una elevada presencia en la población. Las estimaciones varían según la metodología y el grupo estudiado, pero organismos especializados sitúan su frecuencia mundial aproximadamente entre el 9 % y el 20 %. Esta variabilidad demuestra que no existe una única cifra universal, pero confirma que se trata de un problema de salud ampliamente extendido.

2. Entre las principales causas o factores asociados se encuentran una alimentación con poca fibra, bajo consumo de líquidos, escasa actividad física, cambios importantes en la rutina, ignorar repetidamente el deseo de evacuar y determinados medicamentos. También pueden intervenir trastornos funcionales del intestino, alteraciones del suelo pélvico y algunas enfermedades metabólicas o neurológicas.
3. Una alimentación adecuada constituye una de las principales herramientas preventivas. Frutas como pera, manzana con cáscara, naranja y frutos rojos; vegetales, legumbres como habichuelas, lentejas y garbanzos; avena, cereales integrales, frutos secos y semillas pueden contribuir a incrementar el consumo de fibra y favorecer un tránsito intestinal saludable.
4. En adultos, las recomendaciones nutricionales suelen situar la ingesta diaria de fibra aproximadamente entre 22 y 34 gramos, dependiendo de la edad y el sexo. Sin embargo, el incremento debe hacerse de manera progresiva, porque aumentar la fibra bruscamente puede producir gases, distensión abdominal y cólicos. Además, la cantidad de líquidos necesaria debe individualizarse según las condiciones de cada persona.
5. El ejercicio también desempeña un papel importante. Caminar, mantenerse físicamente activo y evitar períodos prolongados de sedentarismo puede favorecer el funcionamiento intestinal. Asimismo, resulta conveniente responder al deseo natural de evacuar y establecer una rutina que permita acudir al baño sin prisas ni esfuerzos excesivos.
6. El estrés tampoco debe ser ignorado. El sistema digestivo mantiene una estrecha comunicación con el cerebro mediante el denominado eje intestino-cerebro, por lo que situaciones de estrés pueden modificar la motilidad intestinal y agravar determinados síntomas digestivos. Esto no significa que todo estreñimiento sea producido por estrés, pero sí que aprender a manejarlo puede formar parte de un cuidado integral.
7. Entre las señales que requieren especial atención están el sangrado rectal, sangre en las heces, dolor abdominal intenso o constante, vómitos, fiebre, incapacidad para expulsar gases, pérdida de peso sin explicación y cambios repentinos y persistentes en el hábito intestinal. Estas manifestaciones no significan necesariamente que exista una enfermedad grave, pero justifican una valoración médica.
8. El estreñimiento prolongado también puede generar complicaciones. El esfuerzo repetido durante la evacuación puede favorecer la aparición o agravamiento de hemorroides y fisuras anales. En casos más avanzados puede producirse una impactación fecal, situación en la que las heces se acumulan y endurecen, dificultando aún más su eliminación.
9. En situaciones graves y menos frecuentes pueden aparecer complicaciones intestinales importantes. Por esta razón, no resulta recomendable convertir la automedicación con laxantes en una solución permanente sin conocer la causa del problema. El tratamiento debe depender de las características del paciente, la duración del estreñimiento, sus medicamentos, antecedentes y posibles enfermedades asociadas.
10. También es importante aclarar una creencia frecuente: no debe afirmarse que el estreñimiento, por sí solo, provoque cáncer colorrectal. Sin embargo, un cambio reciente y persistente del hábito intestinal, especialmente cuando se acompaña de sangre, anemia, pérdida de peso, dolor u otros síntomas de alarma, puede requerir estudios para descartar enfermedades del colon y otras condiciones que necesitan tratamiento.
11. Cuando las medidas iniciales no funcionan o existen señales de alarma, el médico puede determinar la necesidad de realizar investigaciones adicionales. Dependiendo de cada caso pueden utilizarse análisis dirigidos a identificar causas asociadas, colonoscopia cuando esté indicada, estudios del tránsito intestinal, manometría anorrectal, pruebas de expulsión del balón y otros estudios especializados. No todas las personas con estreñimiento necesitan estos procedimientos.

12. La recomendación central es no normalizar un estreñimiento que se vuelve persistente o recurrente. Una alimentación rica en fibra, adecuada hidratación, actividad física, hábitos intestinales saludables y manejo del estrés pueden contribuir a prevenirlo y controlarlo en muchos casos, pero la presencia de señales de alarma debe conducir a una consulta profesional. TODO EN EL PUNTO MULTIMEDIA, como medio comprometido con la orientación ciudadana, procura llevar información útil y responsable que contribuya a la salud y al bienestar de la gente.
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