Los dos referentes de una generación gloriosa de San Luis fueron exaltados durante una emotiva ceremonia celebrada en el Busch Stadium
Por Primitivo Gil, redacción TP.
SAN LUIS, Estados Unidos.– Las leyendas de los Cardenales de San Luis, el dominicano Albert Pujols y el puertorriqueño Yadier Molina, fueron exaltadas este sábado al Salón de la Fama de la organización, durante una emotiva ceremonia celebrada en el terreno del Busch Stadium, antes del partido frente a los Medias Blancas de Chicago.

La ceremonia, realizada el 12 de septiembre, reunió a dos de los jugadores más emblemáticos de la historia reciente de la franquicia, quienes durante más de dos décadas construyeron carreras extraordinarias y se convirtieron en símbolos de la organización y de su afición.
Pujols y Molina recibieron sus tradicionales chaquetas rojas como nuevos integrantes del recinto que reconoce a las figuras más destacadas en la historia de los Cardenales. La jornada también incluyó la exaltación póstuma de Bill Sherdel, uno de los lanzadores zurdos más importantes de la historia de San Luis.
Una historia que comenzó hace más de dos décadas
La relación deportiva entre Pujols y Molina comenzó en 2004, cuando ambos coincidieron como jugadores de los Cardenales. Desde entonces, sus carreras quedaron estrechamente vinculadas y fueron protagonistas de una de las etapas más exitosas de la franquicia.
Juntos formaron parte de los equipos que conquistaron las Series Mundiales de 2006 y 2011, dos de los momentos más importantes de la historia moderna de San Luis.

Pujols, considerado uno de los bateadores más dominantes de su generación, desarrolló una carrera que lo llevó a convertirse en una de las grandes figuras latinoamericanas de las Grandes Ligas.
El dominicano regresó a San Luis para disputar la temporada 2022, última de su carrera como jugador, cerrando su trayectoria con la misma organización donde había comenzado su extraordinaria carrera profesional.
Molina, por su parte, permaneció durante toda su carrera de Grandes Ligas con los Cardenales y se consolidó como uno de los receptores más respetados de su época, destacándose tanto por su defensa como por su liderazgo detrás del plato.
Una ceremonia cargada de emociones
El acto estuvo marcado por los recuerdos, los agradecimientos y la emoción de ambos exjugadores.
Molina recordó a varias de las personas que fueron determinantes en su carrera, entre ellas José Oquendo, Tony La Russa, Dave Duncan, Adam Wainwright y Albert Pujols, además de dedicar palabras especiales a su familia.
El puertorriqueño también destacó la influencia que tuvo Pujols cuando llegó a las Grandes Ligas y expresó su agradecimiento por haberlo guiado durante sus primeros años como profesional.
Pujols, igualmente emocionado, resaltó la importancia de compartir este reconocimiento con Molina y recordó la relación que ambos construyeron durante más de 20 años.
El dominicano calificó como especial la oportunidad de terminar su carrera nuevamente con los Cardenales y junto a Molina y Wainwright, después de haber jugado durante una década con los Angelinos y los Dodgers.
Dos carreras que trascienden las estadísticas
El legado de Pujols y Molina va más allá de los números acumulados durante sus carreras.
Pujols se convirtió en uno de los grandes bateadores de todos los tiempos y en una figura de referencia para generaciones de peloteros dominicanos, mientras Molina dejó una profunda huella como receptor, líder y ganador.
Ahora ambos comparten nuevamente un lugar en la historia de los Cardenales.
La ceremonia del sábado representó, además, un reconocimiento de la organización a una generación que ayudó a mantener a San Luis entre las franquicias más importantes del béisbol de las Grandes Ligas.
Para una afición que los vio crecer, competir y conquistar campeonatos, el momento tuvo un significado especial: Pujols y Molina ya no solamente forman parte de los recuerdos de una época gloriosa; oficialmente son leyendas del Salón de la Fama de los Cardenales de San Luis.
Por Primitivo Gil
Redacción TP
TODO EN EL PUNTO MULTIMEDIA
