Por: Primitivo Gil, redacción TP.
ROMA.— El aumento de la frecuencia, intensidad y duración de los episodios de calor extremo está colocando bajo una presión creciente a la agricultura y a los sistemas agroalimentarios a nivel mundial, con consecuencias directas para los cultivos, la ganadería, la pesca, los bosques y los trabajadores del campo, advirtió la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
La advertencia está contenida en un informe conjunto de la FAO y la Organización Meteorológica Mundial (OMM), presentado en abril de 2026, que analiza los efectos del calor extremo sobre la producción de alimentos y los medios de vida rurales. De acuerdo con el organismo, actualmente más de mil millones de personas enfrentan amenazas sobre su salud y sus medios de subsistencia vinculadas a estos fenómenos, mientras se pierden aproximadamente 500,000 millones de horas de trabajo cada año.
La FAO explicó que el calor extremo no afecta únicamente a las personas. Las temperaturas elevadas pueden provocar reducciones en el rendimiento de los principales cultivos, estrés y pérdidas en el ganado, afectaciones a las especies acuáticas y mayor vulnerabilidad de los bosques. En el caso de los trabajadores agrícolas, la exposición prolongada a temperaturas peligrosas incrementa los riesgos para la salud y reduce su capacidad para desarrollar sus labores.
El organismo internacional también advierte que el problema puede agravarse cuando las altas temperaturas coinciden con sequías, cambios en las lluvias, humedad, viento y otros fenómenos climáticos. Estos efectos combinados pueden alterar la disponibilidad de agua, reducir la productividad agrícola y generar mayores riesgos para la seguridad alimentaria.
Entre los datos destacados por la FAO figura que, en la mayoría de los principales cultivos agrícolas, los rendimientos comienzan a disminuir cuando las temperaturas superan aproximadamente los 30 grados Celsius, aunque el umbral varía según el cultivo. En la ganadería, el estrés térmico puede comenzar por encima de los 25 grados Celsius en muchas especies, afectando el consumo de alimentos, el movimiento, la producción de leche y, en casos extremos, la supervivencia de los animales.
Ante este escenario, la FAO y la OMM plantean fortalecer los sistemas de alerta temprana, mejorar la planificación agrícola y la gestión de riesgos, así como impulsar medidas de adaptación que permitan a productores y comunidades anticiparse a los episodios de calor. También se recomienda avanzar en variedades de cultivos y razas animales más resistentes, mejores prácticas productivas y servicios climáticos que conviertan los pronósticos en información útil para la toma de decisiones.
La FAO sostiene que el calor extremo se está convirtiendo en uno de los riesgos más importantes para los sistemas agroalimentarios y la seguridad alimentaria. La organización considera que actuar antes de que ocurran los episodios extremos puede reducir pérdidas, proteger a los trabajadores y fortalecer la capacidad de adaptación de las comunidades que dependen de la agricultura, la pesca, la ganadería y los bosques.
Fuente: FAO/OMM.
